enfermedades crónicas

El sedentarismo fomentado por la vida moderna se ha convertido en una de las principales causas del desarrollo de enfermedades crónicas. Según datos entregados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades crónicas no transmisibles ocasionan un promedio de 41 millones de muertes a nivel global, cifra equivalente al 71% de todos los decesos en el mundo.

Con datos tan alarmantes, es necesario que la población tome mayor consciencia sobre la prevención y manejo de enfermedades crónicas, uno de los servicios que nuestro equipo de profesionales en Rubymed Family Care Clinic es capaz de proveer. Tengas o no seguro médico, puedes ser atendido en nuestra clínica familiar en Houston, Texas.

¿Qué son las enfermedades crónicas y cómo prevenirlas?

Se denomina enfermedad crónica a cualquier padecimiento que perdure por más de tres meses y que posiblemente empeore con el paso del tiempo, manteniendo una progresión lenta pero constante. Se conocen también como Enfermedades No Transmisibles (ENT), pues no tienen una solución definitiva y no pueden transmitirse de una persona otra.

Existen esencialmente cuatro grupos o categorías de enfermedades crónicas, entre las cuales encontramos:

·         Diabetes

Se trata de una afección crónica e irreversible, que altera la forma en que el organismo procesa el azúcar en sangre (glucosa) y la convierte en energía. La característica principal de la enfermedad es el nivel elevado de glucosa, ocasionada por una resistencia a la insulina o la producción ineficiente de esta hormona que es liberada normalmente por el páncreas.

El peligro de esta enfermedad se debe a las consecuencias para el organismo de mantener constantemente elevado los niveles de glucosa disponible en sangre. Con el paso de los años, ocasionará perdida de la visión, úlceras en la piel, daños sobre los tejidos del hígado, debilitación del sistema inmunitario, disfunción eréctil y más.

La estrategia de prevención de esta enfermedad incluye el mantenimiento de un peso saludable, hacer ejercicio con regularidad, no fumar y reducir el consumo de alimentos grasos. Respecto al manejo de la enfermedad, es preciso medir diariamente los niveles de glucosa y cumplir con el tratamiento ofrecido por un especialista, usualmente inyecciones de insulina humana sintética.

·         Enfermedades cardiovasculares

El término hace referencia a un conjunto amplio de padecimientos relacionados con el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema vascular en general. Normalmente se trata de padecimientos que tienen como raíz la arterosclerosis, caracterizada por la acumulación de grasa y colesterol en las paredes de las arterias, lo cual eleva el riesgo de infartos y accidente cerebrovascular.

Son varios los tipos de enfermedades cardiovasculares existentes, todos con el potencial de convertirse en mortales. Cardiopatía coronaria, insuficiencia cardiaca, arritmias, enfermedades de las válvulas cardíacas, arteriopatía periférica, hipertensión, accidente cerebrovascular, cardiopatía congénita hacen parte de la lista.

Respecto a la prevención de enfermedades cardiovasculares, la alimentación saludable, el ejercicio físico, la reducción de los niveles de estrés y el consumo de tabaco y alcohol suelen ser fundamentales para evitar su desarrollo. Una vez diagnosticada, el tratamiento incluye un cambio en el estilo de vida, medicamentos según el tipo de padecimiento y cirugía de ser necesario.

·         Enfermedades oncológicas

El cáncer es una enfermedad que se produce por el crecimiento descontrolado de un grupo de células, que tienen la capacidad de diseminarse a otras partes del cuerpo y finalmente ocasionar la muerte. A causa de esta enfermedad cada año mueren un promedio de 18,1 millones de personas en todo el mundo, según datos suministrados por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI).

Las causas de esta enfermedad pueden ser muy variadas, desde mutaciones genéticas hereditarias hasta consecuencia directa de la exposición constante a agentes considerados factores de riesgo como la radiación UV, tabaco y químicos en el ambiente de trabajo, etc. Sin el tratamiento adecuado, en la mayor parte de los pacientes la consecuencia natural será la muerte.

Con respecto al protocolo de tratamiento, la detección temprana resulta fundamental. Diagnosticar el cáncer en etapas tempranas de desarrollo garantiza mayores alternativas de tratamiento y mejores perspectivas de supervivencia. La radioterapia, quimioterapia y terapia inmunológica son las vías de tratamiento adecuadas para tratar el cáncer.

·         Enfermedades respiratorias crónicas.

Las enfermedades crónicas respiratorias (ERC) son aquellas que afectan la integridad y funcionamiento del sistema respiratorio, incluyendo las vías aéreas y los pulmones. Algunas de las enfermedades más comunes son el asma, enfermedades pulmonares ocupacionales, hipertensión pulmonar, enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Sin un tratamiento médico adecuado, algunas de estas enfermedades pueden conducir a la muerte. Todos en algún momento de nuestras vidas sufriremos alguna enfermedad respiratoria, pero algunas personas tienen mayores probabilidades de desarrollar versiones crónicas debido a la exposición a factores medioambientales.

El protocolo de diagnóstico y tratamiento varía de acuerdo a los síntomas, pudiendo incluir una radiografía de tórax, examen de esputo, prueba de función pulmonar. Evitar el tabaco, vacunarse contra los virus, lavarse con frecuencia las manos y utilizar mascarilla quirúrgica cuando nos exponemos al polvo y otros agentes contaminantes son las alternativas de prevención disponibles.

¿Qué podemos hacer para prevenir las enfermedades crónicas?

Si prestaste atención a la lectura, habrás notado que existen varios puntos en común en lo que respecta a los factores de riesgo capaces de desencadenar enfermedades crónicas no transmisibles. Algunos de ellos son el tabaquismo, alcoholismo y otras adicciones, la dieta y las condiciones del entorno (contaminación ambiental, exposición a químicos, etc.).

Considerando esto, cada persona tendrá que esforzarse por reducir al mínimo posible todos los factores de riesgo que pueden ser modificados en nuestra rutina cotidiana, entre ellos:

  • Evitar el cigarrillo.
  • Reducir el consumo excesivo de alcohol.
  • Evitar el sedentarismo y realizar algún tipo de actividad física en intensidad moderada con una frecuencia de al menos 3 veces por semana.
  • Seguir una dieta saludable, rica en ingredientes naturales como frutas, verduras, legumbres, cereales no procesados.
  • Reducir el consumo de sal, azúcar y  alimentos procesados como los productos de panadería, refrescos artificiales, etc.
  • Acudir con un especialista que se encargue de realizar una revisión completa de nuestro estado de salud, incluyendo exámenes de sangre, control de peso y estudios relacionados con la detección temprana del cáncer.
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